De la Atlántida a Rapa Nui.

jueves, 29 de mayo de 2014

Supuesta aparición de Jesús en la Iglesia de la Natividad de Jerusalén.

Un cristiano jordano nos informa sobre lo que podría ser una aparición de Jesús en la Iglesia de la Natividad, coincidiendo con la visita del Papa Francisco a Tierra Santa en días pasados. En la imagen parece apreciarse una figura envuelta en una túnica y con cabellos (?) largos.

¿Verdad? ¿Pareidolia?

jueves, 22 de mayo de 2014

Música de alabanza: Camille Rivera Merced - "Con tu amor".

Una bella alabanza que es, asimismo, el fondo del momento de oración del programa cristiano "Navegando", transmitido de lunes a jueves a las 22hrs por Radio Nuevo Tiempo (Perú) y Radio Fiesta (Lima).

Sé que muchos la han estado buscando sin encontrarla, pero aquí está... que os transmita tanta paz como a mí :)

Camille Rivera Merced - "Con tu amor".

Aquí estoy, otra vez
confirmando este pacto, rendida a tus pies,
por favor, tómame,
yo no sé cómo fue pero lejos pagué,
y ahora estoy aquí y espero por Tí...

Toma mi alma oh Señor, tómame...
hazme como eres Tú por favor, cámbiame,
transforma todo mi ser, por favor... ¡transfórmame!
con tu amor...

sábado, 17 de mayo de 2014

"Comprometerse: Un plan de vida espiritual" (Antonio María Ramírez).

Encontré este libro "de casualidad" mientras buscaba información para un trabajo de la universidad. Les comparto la Introducción a modo de "provocación" para que lean lo demás. Es muy interesante.









Jesús carpintero.

Yo lo sé. Muchas veces por maravillarnos y alabar el lado divino de Jesús de Nazaret, olvidamos el lado humano. Olvidamos que fue carpintero. Que también fue pescador. Que lloró cuando su amigo Lázaro falleció. Que obedeció a su madre cuando ésta le informó de la falta de vino en Caná.

¿Cuáles son las consecuencias de este olvido? Ocasiona que caigamos en la desesperación y el desánimo al perder de vista el hecho de que Jesús encarnó para devolvernos la Esperanza, pero también para conocer hasta sus últimas consecuencias la vida del ser humano. Ahora Él no solo nos ama, sino que también es capaz de ponerse en nuestro lugar, sufrir con nosotros en toda nuestra intensidad y en cualquier situación... pero, asimismo, invitándonos a resucitar con Él.

Él no necesitaba pasar por todo el sufrimiento que experimentó en la cruz, pero lo hizo por nosotros, para demostrarnos que la muerte no es el final ya que estamos destinados a resucitar y tener Vida Eterna. Cuando lo hizo pensaba en tí y en mí. Y en todos los que fueron, son o serán. El nos amó, nos ama y amándonos, nos enseñó a amarnos y a amar hasta el extremo.

Por eso me conmovió encontrar esta imagen de Jesús en medio de tablas, pinturas y jabones. No me pareció una falta de respeto (en realidad, no lo fue) sino un recordatorio de las labores del Jesús Humano, cuando su sonrisa llenaba de Vida en abundancia los corazones de cuantos lo escuchaban y compartían con Él sus quehaceres en esa bendecida Tierra de Israel que sintió sus pasos hace ya dos milenios.

¿Sientes sus pasos ahora, junto a cada paso que das?

¡Él es el mismo, ayer, hoy, siempre y por los siglos!

Búscalo en tu vida cotidiana y lo hallarás. Levanta un madero y allí está Él. Y también está presente cuando trabajas aquel madero, cuando pintas una pared o cuando estudias un libro, pero sobretodo, cuando imaginas, anhelas, oras, sueñas... y amas.

¿Iglesias ortodoxas o iglesias étnicas?: La importancia de la acogida.

Llegó la Semana Santa a las iglesias que siguen el calendario gregoriano (entre ellas, varias de las ortodoxas) y es en estas épocas (junto con la Navidad) cuando mucha gente habitualmente alejada de la fe se acerca a la iglesia a la que nominalmente pertenece (en nuestros países, la Católica), aunque puede que también se acerque a otras.

Para que esto último no constituya solo un acercamiento surgido por la curiosidad de un solo día, sino el inicio de una verdadera conversión, se requiere, en primer lugar, de una adecuada acogida. Sé muy bien que lo principal al asistir a un culto/misa no debería ser el "sentirse bien" en el momento, sino la comprensión de la liturgia y la adoración a la divinidad, pero esto es para quienes somos (modestia aparte) "maduros en la fe" y puede que no sea muy bien entendido por quienes son "bebés espirituales" y que se dejan llevar más por lo emocional como forma de "enganche", al menos en un primer momento (recordemos también la sabiduría del dicho popular: "la primera impresión es la que cuenta").

En esto quienes ganan son las iglesias evangélicas. En ellas se encuentra una cálida acogida desde el primer momento, sobre todo en los grupos de jóvenes. Por esto es mucho más común ver a jóvenes que se involucran espiritualmente en iglesias evangélicas y no en movimientos católicos "tradicionales" (los neocatecumenales y la Renovación Carismática son todo menos tradicionales y en el caso de este último, copian muchas de las formas de las iglesias evangélicas, incluida la forma de acogida, de ahí su éxito). En contraste a esto, es notoria la poca presencia de jóvenes y menos aún de jóvenes conversos en la iglesia ortodoxa de mi ciudad.

La mayoría de personas que asisten a las iglesias ortodoxas en Hispanoamérica (con la excepción probable de Guatemala y Brasil) no son de procedencia autóctona, sino inmigrantes del este europeo, de Rusia o de los países árabes y sus descendientes. A  mucha gente de nuestros países quizá le llamaría la atención la ortodoxia pero la falta de difusión hace que no suelan acercarse a los templos a preguntar por las misas, reuniones o cursos de formación en la fe. Y si acaso van a una de las misas, la ausencia de alguien que les explique el porqué de los cantos, de los tiempos, o del significado de las partes de la misa ortodoxa, hacen que el converso en potencia muchas veces no vuelva. Y si a esto le sumamos la fría o nula acogida y las miradas más de extrañeza que de otra cosa por parte de los asistentes (todos pertenecientes a la misma comunidad étnica y que se conocen entre sí), el cuadro se vuelve desolador para cualquier intento "misionero".

Parece estar lejano el día en que no se hable de "ortodoxos serbios", "ortodoxos griegos" u "ortodoxos rusos", todos con parroquias en los mismos lugares y enfrentados por sus diócesis superpuestas entre sí, sino de una sola ortodoxia. Esa disgregación resulta confusa a los ojos de un católico romano, acostumbrado a la unidad jerárquica. El ambiente se complica aún más si vemos el elemento racista (y he dicho bien: racista y no racial) que puede haber en muchos casos: nos encontramos en Hispanoamérica y es más probable que el recién llegado a la iglesia sea de aspecto andino o afroamericano en lugar de eurodescendiente, por lo que a muchos de los habituales asistentes ha de extrañarles, por decir lo menos, su presencia en una iglesia "rusa", étnicamente hablando, y esto ha de notárseles en sus actitudes. Mi mención a este punto no es antojadiza, sino que he sido testigo de ello. Esto seguramente no ocurre en países del Occidente europeo o en Canadá, Estados Unidos, Argentina o Australia, donde la población mayoritaria es eurodescendiente y por ende, no muy distinguible de los rusos o griegos que asisten a la iglesia ortodoxa local.

En resumen: si la iglesia ortodoxa quiere crecer y ser misionera en Hispanoamérica, debe convertirse en inclusiva y acogedora y dejar a un lado la idea de lo étnico como aspecto central de la identidad de la comunidad. Si Jesús no hizo diferencia entre judíos y gentiles ¿quiénes son los rusos o griegos para hacer diferencias con los quechuas o afroperuanos?. No olvidemos que antes de "ortodoxa", en el nombre de la iglesia más tradicional de la cristiandad está el nombre "católica" (universal).

Una vida tranquila en medio de la simplicidad.

La tranquilidad en las áreas rurales, donde el ser humano no ha vendido su calma interior por un poco de tecnología y exacerbación viciosa de los sentidos, es la misma, ya sea que se esté en un poblado de los Andes, en un desierto del norte de África (hace un momento leía sobre un tuareg que viajó a estudiar a la Universidad Montpellier de Francia y escribió un libro sobre cómo añoraba la calma de su vida anterior, en contraste con el estrés del "Primer Mundo") o en alguna región no muy urbanizada del este de Europa, donde ésta entra en paulatina y armónica unión con Asía, sin necesidad de pedir permiso a los geógrafos o políticos para que definan dónde termina o empieza cada una.

Eso (tranquilidad y unión de mundos) es lo que sentí cuando observé esta foto. Corresponde a un lugar del distrito de Florești, en Moldavia. La vivienda excavada en la roca y pintada de blanco luminoso, la cruz en la pared, la pequeña escoba y la "cama" también excavada en la roca y cubierta por una tela colorida (muy similar a las que utilizan nuestros hermanos de los Andes), nos hablan de una vida carente de monedas, pero rica en tranquilidad, amor, sabiduría, contacto con la naturaleza y espiritualidad, bienes que nunca podremos comprar pero sí buscar, recibir y regalar.

Foto: Sergey Bulanov.

¿Qué es el adiós?