De la Atlántida a Rapa Nui.

jueves, 29 de mayo de 2014

Supuesta aparición de Jesús en la Iglesia de la Natividad de Jerusalén.

Un cristiano jordano nos informa sobre lo que podría ser una aparición de Jesús en la Iglesia de la Natividad, coincidiendo con la visita del Papa Francisco a Tierra Santa en días pasados. En la imagen parece apreciarse una figura envuelta en una túnica y con cabellos (?) largos.

¿Verdad? ¿Pareidolia?

jueves, 22 de mayo de 2014

Música de alabanza: Camille Rivera Merced - "Con tu amor".

Una bella alabanza que es, asimismo, el fondo del momento de oración del programa cristiano "Navegando", transmitido de lunes a jueves a las 22hrs por Radio Nuevo Tiempo (Perú) y Radio Fiesta (Lima).

Sé que muchos la han estado buscando sin encontrarla, pero aquí está... que os transmita tanta paz como a mí :)

Camille Rivera Merced - "Con tu amor".

Aquí estoy, otra vez
confirmando este pacto, rendida a tus pies,
por favor, tómame,
yo no sé cómo fue pero lejos pagué,
y ahora estoy aquí y espero por Tí...

Toma mi alma oh Señor, tómame...
hazme como eres Tú por favor, cámbiame,
transforma todo mi ser, por favor... ¡transfórmame!
con tu amor...

sábado, 17 de mayo de 2014

"Comprometerse: Un plan de vida espiritual" (Antonio María Ramírez).

Encontré este libro "de casualidad" mientras buscaba información para un trabajo de la universidad. Les comparto la Introducción a modo de "provocación" para que lean lo demás. Es muy interesante.









Jesús carpintero.

Yo lo sé. Muchas veces por maravillarnos y alabar el lado divino de Jesús de Nazaret, olvidamos el lado humano. Olvidamos que fue carpintero. Que también fue pescador. Que lloró cuando su amigo Lázaro falleció. Que obedeció a su madre cuando ésta le informó de la falta de vino en Caná.

¿Cuáles son las consecuencias de este olvido? Ocasiona que caigamos en la desesperación y el desánimo al perder de vista el hecho de que Jesús encarnó para devolvernos la Esperanza, pero también para conocer hasta sus últimas consecuencias la vida del ser humano. Ahora Él no solo nos ama, sino que también es capaz de ponerse en nuestro lugar, sufrir con nosotros en toda nuestra intensidad y en cualquier situación... pero, asimismo, invitándonos a resucitar con Él.

Él no necesitaba pasar por todo el sufrimiento que experimentó en la cruz, pero lo hizo por nosotros, para demostrarnos que la muerte no es el final ya que estamos destinados a resucitar y tener Vida Eterna. Cuando lo hizo pensaba en tí y en mí. Y en todos los que fueron, son o serán. El nos amó, nos ama y amándonos, nos enseñó a amarnos y a amar hasta el extremo.

Por eso me conmovió encontrar esta imagen de Jesús en medio de tablas, pinturas y jabones. No me pareció una falta de respeto (en realidad, no lo fue) sino un recordatorio de las labores del Jesús Humano, cuando su sonrisa llenaba de Vida en abundancia los corazones de cuantos lo escuchaban y compartían con Él sus quehaceres en esa bendecida Tierra de Israel que sintió sus pasos hace ya dos milenios.

¿Sientes sus pasos ahora, junto a cada paso que das?

¡Él es el mismo, ayer, hoy, siempre y por los siglos!

Búscalo en tu vida cotidiana y lo hallarás. Levanta un madero y allí está Él. Y también está presente cuando trabajas aquel madero, cuando pintas una pared o cuando estudias un libro, pero sobretodo, cuando imaginas, anhelas, oras, sueñas... y amas.

¿Iglesias ortodoxas o iglesias étnicas?: La importancia de la acogida.

Llegó la Semana Santa a las iglesias que siguen el calendario gregoriano (entre ellas, varias de las ortodoxas) y es en estas épocas (junto con la Navidad) cuando mucha gente habitualmente alejada de la fe se acerca a la iglesia a la que nominalmente pertenece (en nuestros países, la Católica), aunque puede que también se acerque a otras.

Para que esto último no constituya solo un acercamiento surgido por la curiosidad de un solo día, sino el inicio de una verdadera conversión, se requiere, en primer lugar, de una adecuada acogida. Sé muy bien que lo principal al asistir a un culto/misa no debería ser el "sentirse bien" en el momento, sino la comprensión de la liturgia y la adoración a la divinidad, pero esto es para quienes somos (modestia aparte) "maduros en la fe" y puede que no sea muy bien entendido por quienes son "bebés espirituales" y que se dejan llevar más por lo emocional como forma de "enganche", al menos en un primer momento (recordemos también la sabiduría del dicho popular: "la primera impresión es la que cuenta").

En esto quienes ganan son las iglesias evangélicas. En ellas se encuentra una cálida acogida desde el primer momento, sobre todo en los grupos de jóvenes. Por esto es mucho más común ver a jóvenes que se involucran espiritualmente en iglesias evangélicas y no en movimientos católicos "tradicionales" (los neocatecumenales y la Renovación Carismática son todo menos tradicionales y en el caso de este último, copian muchas de las formas de las iglesias evangélicas, incluida la forma de acogida, de ahí su éxito). En contraste a esto, es notoria la poca presencia de jóvenes y menos aún de jóvenes conversos en la iglesia ortodoxa de mi ciudad.

La mayoría de personas que asisten a las iglesias ortodoxas en Hispanoamérica (con la excepción probable de Guatemala y Brasil) no son de procedencia autóctona, sino inmigrantes del este europeo, de Rusia o de los países árabes y sus descendientes. A  mucha gente de nuestros países quizá le llamaría la atención la ortodoxia pero la falta de difusión hace que no suelan acercarse a los templos a preguntar por las misas, reuniones o cursos de formación en la fe. Y si acaso van a una de las misas, la ausencia de alguien que les explique el porqué de los cantos, de los tiempos, o del significado de las partes de la misa ortodoxa, hacen que el converso en potencia muchas veces no vuelva. Y si a esto le sumamos la fría o nula acogida y las miradas más de extrañeza que de otra cosa por parte de los asistentes (todos pertenecientes a la misma comunidad étnica y que se conocen entre sí), el cuadro se vuelve desolador para cualquier intento "misionero".

Parece estar lejano el día en que no se hable de "ortodoxos serbios", "ortodoxos griegos" u "ortodoxos rusos", todos con parroquias en los mismos lugares y enfrentados por sus diócesis superpuestas entre sí, sino de una sola ortodoxia. Esa disgregación resulta confusa a los ojos de un católico romano, acostumbrado a la unidad jerárquica. El ambiente se complica aún más si vemos el elemento racista (y he dicho bien: racista y no racial) que puede haber en muchos casos: nos encontramos en Hispanoamérica y es más probable que el recién llegado a la iglesia sea de aspecto andino o afroamericano en lugar de eurodescendiente, por lo que a muchos de los habituales asistentes ha de extrañarles, por decir lo menos, su presencia en una iglesia "rusa", étnicamente hablando, y esto ha de notárseles en sus actitudes. Mi mención a este punto no es antojadiza, sino que he sido testigo de ello. Esto seguramente no ocurre en países del Occidente europeo o en Canadá, Estados Unidos, Argentina o Australia, donde la población mayoritaria es eurodescendiente y por ende, no muy distinguible de los rusos o griegos que asisten a la iglesia ortodoxa local.

En resumen: si la iglesia ortodoxa quiere crecer y ser misionera en Hispanoamérica, debe convertirse en inclusiva y acogedora y dejar a un lado la idea de lo étnico como aspecto central de la identidad de la comunidad. Si Jesús no hizo diferencia entre judíos y gentiles ¿quiénes son los rusos o griegos para hacer diferencias con los quechuas o afroperuanos?. No olvidemos que antes de "ortodoxa", en el nombre de la iglesia más tradicional de la cristiandad está el nombre "católica" (universal).

Una vida tranquila en medio de la simplicidad.

La tranquilidad en las áreas rurales, donde el ser humano no ha vendido su calma interior por un poco de tecnología y exacerbación viciosa de los sentidos, es la misma, ya sea que se esté en un poblado de los Andes, en un desierto del norte de África (hace un momento leía sobre un tuareg que viajó a estudiar a la Universidad Montpellier de Francia y escribió un libro sobre cómo añoraba la calma de su vida anterior, en contraste con el estrés del "Primer Mundo") o en alguna región no muy urbanizada del este de Europa, donde ésta entra en paulatina y armónica unión con Asía, sin necesidad de pedir permiso a los geógrafos o políticos para que definan dónde termina o empieza cada una.

Eso (tranquilidad y unión de mundos) es lo que sentí cuando observé esta foto. Corresponde a un lugar del distrito de Florești, en Moldavia. La vivienda excavada en la roca y pintada de blanco luminoso, la cruz en la pared, la pequeña escoba y la "cama" también excavada en la roca y cubierta por una tela colorida (muy similar a las que utilizan nuestros hermanos de los Andes), nos hablan de una vida carente de monedas, pero rica en tranquilidad, amor, sabiduría, contacto con la naturaleza y espiritualidad, bienes que nunca podremos comprar pero sí buscar, recibir y regalar.

Foto: Sergey Bulanov.

¿Qué es el adiós?

La fe en el espacio.

La noche de ayer dejé mi cena a medio consumir y subí a la azotea de mi casa, para observar el paso de la Estación Espacial Internacional entre las 19:32 y 19:38hrs (hora de Perú). La estación apareció puntual en el horizonte, para desaparecer a mitad del cielo, o mejor dicho, para posteriormente ser ocultada por la sombra de la Tierra.

Me quedé un rato más observando el firmamento e interrogándome sobre qué sentirán aquellos hombres y mujeres que observan desde lo alto un mundo sin fronteras y en el cual ni se imaginan que un joven veinteañero los pudiera estar observando, y que otros tantos pudieran estar sorprendidos y quizá confundiéndolos con un objeto volador no identificado o algo por el estilo.

En esas circunstancias de soledad, ingravidez y admiración, tras largas horas de observar y observar la esfera azul de la Tierra, recreándose en cada detalle ¿no surgirán también los pensamientos espirituales? Parece ser que sí.

Existe alguna discusión sobre si el soviético Yuri Gagarin dijo realmente aquella frase sobre que subió al cielo y no vió a ningún dios allá arriba. Pudiera ser verdad, como pudiera ser una de tantas frases propias del tiempo de la URSS para hacerle propaganda a su ateísmo oficial. Lo cierto es que sí hay constancia de otros astronautas, principalmente estadounidenses y de distintas confesiones cristianas que incluso comulgaron y dejaron una oración en la Luna (Buzz Aldrin) o recitaron un pasaje del Génesis (los astronautas del Apollo 8), desatando por supuesto las furias de uno que otro ateo, de esos que siempre andan entretenidos preocupándose por darle la contra al Dios que según ellos no existe.

Lo curioso es que tras algunas décadas, la misma agencia espacial que propagó el rumor de Gagarin diciendo que no existía un dios arriba, permite ahora la visita del patriarca ortodoxo ruso en sus instalaciones y hasta lleva una cruz ortodoxa en sus misiones espaciales. Es el renacer de la espiritualidad de un pueblo cuyos hijos han reasumido el mensaje de llevar a Cristo hasta los confines de la Tierra, y por qué no, también más allá. Por algo antes se decía que Rusia era la "Tercera Roma", después de que Roma y Bizancio cayeran en la herejía la primera y el islam la segunda. En el mundo actual, el occidente cristiano ha caído en un relativismo, hedonismo y cultura de la muerte mucho más perjudicial que cualquier herejía de siglos anteriores, pero al parecer y tal como dice algún párrafo bíblico, la luz sigue viniendo de Oriente.

Visita del patriarca ortodoxo Kirill a la Agencia Espacial Rusa.

Para él, como para muchos, la exploración espacial no nos aleja de Dios: te ayuda a sentir aún más admiración por el universo perfecto que el Padre ha creado y que claramente no pudo haber surgido por azar ni estar gobernado por "leyes que nadie puso".

Cruz ortodoxa en una misión espacial rusa.

Astronauta ortodoxo con icono flotando por la ingravidez.

Eremitas.

Es cierto que muchas veces me he dejado (y me dejo) seducir por la vida citadina. Tomar un café en el centro comercial, ir a toda velocidad por la carretera en un bus atestado de gente. Dormitar en algún pasillo de la universidad mientras espero la siguiente clase. Escuchar el programa de misterios del fin de semana en la radio. Ir a alguna fiesta (aunque ya casi nunca) o comer una hamburguesa a falta de tiempo para almorzar. Esas y muchas cosas más, pero siempre hay una añoranza, una necesidad de reencontrarme con la soledad. La soledad que alguna vez tuve y que abandoné por el bullicio que (quizá incorrectamente) juzgué como preferible en algún momento de mi adolescencia.

Recuerdo que de adolescente había un altillo en el cuarto abandonado de la casa. Ese era el lugar en el que me escondía cuando no quería escuchar a nadie más ni ser encontrado. Más de una vez mi tío (que era quien más tiempo solía estar en casa) me buscaba y ni se imaginaba que estaba allí, de modo que rato después pensaba que me había ido a la calle y se sorprendía al verme aparecer nuevamente sin haber escuchado el sonido de la puerta de la calle (que es vieja y chirrea al abrirse). Hasta el final de sus días nunca supo que yo me escondía en ese lugar.

En ese altillo guardaba gran cantidad de cosas que fueron importantes en mi adolescencia. Desde las primeras cartitas que me cruzaba con mi primera enamorada hasta exámenes jalados del colegio y algunas revistas para no aburrirme, las que ponía al lado del triciclo de cuando era niño, lamparines de kerosene de la época de los apagones y cassettes olvidados por mis padres, entre otros objetos que fueron condenados al olvido en aquel lugar.

Y también fue el primer lugar en el que hice mis primeras oraciones, aún sin saber que eran tales.

En algún momento un ladrón pisó el techo de la habitación, exactamente sobre el altillo. Al ser el techo de madera y estar debilitado por la lluvia y el tiempo, cedió en una pequeña parte, dejando un boquete por el que se veía el cielo. En los días de sol era una escena realmente sobrecogedora: un rayo de luz entraba directamente al altillo invitándome a pensar en miles de cosas y a que surjan los anhelos y las esperanzas, propias de la pubertad y la adolescencia.

El altillo dejó de existir con el terremoto de 2007, cuando el techo de ese cuarto cedió casi totalmente. Nunca fue ni será reconstruido. Y allí quedaron mis recuerdos de toda una etapa bajo capas de madera apolillada, polvo y adobe. Pero quizá fue mejor.

Quizá fue mejor porque no era sano ensimismarme tan a menudo. Los problemas y la vida real hay que enfrentarlos, eso ya venía entendiendo desde años atrás. Pero si algo no quedó enterrado fue mi interés por, de vez en cuando, retirarme a pensar y orar buscando el silencio. Esto se incrementó ligeramente con mi largo viaje de un año a tierras australes, donde solía pasar horas en medio de los campos de olivos y vides, al lado del canal de regadío, leyendo, pensando, orando o dormitando. Fue un viaje del que regresé renovado. Hasta ahora cuando veo un olivo me pongo algo sensible, porque esos campos que tantos recuerdos me traen, hace algunos meses que fueron vendidos para urbanizarlos y ya no existen.

Y es por eso también que cuando leo sobre personas que se han retirado del todo para dedicarse a la oración en la altura de una montaña, a las orillas de un río, o en lugares similares por lo aislado, me lleno de admiración y por momentos, de una sana envidia. ¿Lo haré algún día? No lo sé. Aunque está demás decir que me gustaría, al menos, por algún tiempo. Quizá algunos meses o años, aunque con lo impredecible que soy, quien sabe la duración de ese tiempo, si se diera.

Justamente el día de hoy, un diario inglés publicó la historia de Maxime, un monje ortodoxo georgiano de 59 años que vive en lo alto de un pilar que ya había sido refugio de eremitas hasta el siglo XV (cuando el imperio otomano invadió Georgia). Maxime provenía de una vida de lo más secular, por decir lo menos. De hecho, él cuenta que cuando bebía con unos amigos en los alrededores del lugar, tenía muy presente que habían existido monjes en lo alto del pilar y que esto le causaba admiración. Tomó los votos monásticos y desde entonces solo baja dos veces por semana, los restantes le alcanzan comida mediante una canasta y unas poleas. Posteriormente se formó una comunidad religiosa en la base del pilar y sacerdotes y personas necesitadas de consejo suben de cuando en cuando.

La fe puede cambiarte, no, no solo puede ¡te cambia! pero claro, si tú decides que así sea o al menos mantienes el corazón abierto y curioso ante lo que venga del Misterio.

Finalizo con la frase de Maxime que más me gustó:

"Necesito el silencio. Es aquí, en el silencio, que se puede sentir la presencia de Dios".








Cabaña de eremita en Karoulia, Monte Athos.
En lo alto del pilar Katskhi.


Las fotos son extraídas del Facebook de OrthodoxPhotos.com, excepto las dos últimas que corresponden al Daily Mail. En este enlace pueden leer la noticia completa sobre Maxime, en inglés: http://www.dailymail.co.uk/news/article-2384040/Maxime-Meet-monk-lives-life-virtual-solitude-131ft-pillar.html

Bill Gates encabeza la lista de los hombres más ricos del mundo.

Fue la noticia que salió en portada en algunos medios de comunicación el día de hoy.

Bill Gates, después de algún tiempo, logró superar al mexicano Carlos Slim.

Nunca entendí el porqué de ese anhelo enfermizo de tantos por acumular dinero que la vida no les alcanzará para gastarlo. Cuando tienes mucho dinero pierdes tranquilidad. Y la tranquilidad es un bien verdaderamente irrecuperable e invaluable, porque solo con ella puedes disfrutar de lo poco o mucho que tengas y desarrollarte como persona (que no es lo mismo que llenarte de dinero).

¿Podrá alguno de estos multimillonarios caminar por la calle en solitario si lo desea? ¿Podrá cenar tranquilamente con su pareja en algún restaurante? ¿Tumbarse en la playa a mirar el cielo o fotografiar el atardecer? ¿O simplemente, sentarse en un parque a observar a los otros transeúntes sin que nadie lo moleste?

Lo dudo.

En primer lugar, no podrán hacerlo porque sus obligaciones los tendrán siempre ocupados. Y no solo hablo de obligaciones en cuanto al funcionamiento de sus empresas, labores que pueden ser delegadas, sino sobretodo, a las "obligaciones" impuestas por su condición económica y social: asistir a reuniones sociales solo para que tu imagen pública (el "qué dirán") siga bien parada y andar siempre pendiente de que tu recaudación de dinero no caiga demasiado, para evitar que la prensa y los medios vayan a decir que estás al borde del abismo o que eres un fracasado... así te quede aún el dinero suficiente como para vivir tranquilamente tú y dos generaciones más. Acumular mucho dinero te obliga a seguir acumulando más, ya no por necesidad, ni siquiera para gastarlo, sino tristemente, para quedar bien y no sentirte mal.

En segundo lugar porque ni de anciano serás un jubilado que repose tranquilo en su mecedora. Tendrás siempre que rodearte de seguridad, hasta para ir al parque del frente. Las amenazas contra tí y tu familia serán posibilidades reales que deberás tomar muy en serio y que no te dejarán dormir tranquilo. Adiós espontaneidad en nombre de una más que necesaria extrema seguridad. El dinero termina haciendo que vivas en función de él, y no creo que sea agradable vivir metido en tu casa así tenga todos los lujos, porque cárcel es cárcel, así esté pintada en pan de oro.

Y por esto mismo ¿podrás disfrutar adecuadamente de tu dinero? No. Al menos yo no podría hacerlo teniendo siempre dos guardaespaldas a mi alrededor o teniendo que mandar a mi hijo al colegio en un auto blindado.

Prefiero vivir mi vida tranquilo, con algunas eventuales carencias es cierto, pero no necesito acumular dinero al extremo de volverme esclavo del mismo. Ni por todo el oro del mundo (oro que jamás llegaría a disfrutar en los 30, 40 o 50 años que me queden de vida) dejaría de lado el placer de ver el mar con un buen libro; de visitar a mis amigos y tomarnos unos tragos en el bar de aquí cerca, o de pasear por el centro comercial y reírme de la vida con mi enamorada.

Eso no es negociable, sencillamente, porque no tiene precio.

Música de fondo para este post: Los Yungas - "Los pobres también somos felices".

Y supongo que esa pareja, aunque pobre, tampoco cambiaría el amarse frente al mar ni por todo el oro del mundo

Veneno disfrazado de manjar.

Hace algunos días visité las lagunas de Chilca, tres emanaciones de agua mineralizada y azufrosa a las que la gente atribuye propiedades curativas. Es común ver a muchas personas untarse el barro azufroso en la piel y dejarlo secar al sol, si bien es imprescindible lavarse antes de abandonar el lugar y por supuesto, nadie osaría comerlo por tratarse en sí, de tierra venenosa.

Sin embargo me causó sorpresa observar durante más de una hora a una gorda paloma alimentándose del barro. Cuando regresé después de unos días la encontré nuevamente en la misma labor: comiendo el barro, bastante atontada, y con las plumas del rostro totalmente blanquecinas por el azufre. Observé que volaba con dificultad, quizá porque de tanto picotear en ese barro se está quedando ciega.

Escuché sobre algunas aves que comen tierra arcillosa o azufrosa, al parecer para combatir los parásitos, y que esta es la razón de los vivos colores, por ejemplo, de los guacamayos. Pero se me hizo extraño el comportamiento en una paloma y más aún que consumiera el veneno durante tanto tiempo del día y lejos de otras de su especie. Lo más probable es que su "adicción" la lleve a la muerte en un breve período de tiempo.

¿Cuántas veces nos pasa lo mismo en nuestra vida cotidiana? Nos aferramos a aparentes "dulces" que en realidad nos "matan" de manera disimulada. La gaseosa que tomas todos los días te puede estar conduciendo a una mortal diabetes paralelamente a cada "¡ahhhh!" que sale de tu boca mientras te refrescas. Lo mismo puede decirse de la comida chatarra. Y ¿por qué no decirlo? quizá aún más importante sea si nos referimos a los falsos dulces de las relaciones humanas.

¿Cuántos nos encontramos involucrados en relaciones amicales que restan en lugar de sumar? ¿Cuántos somos víctimas de dependencia afectiva hacia nuestros padres, nuestros mejores amigos o nuestras parejas? Esta dependencia hace que juguemos a "aguantar" y ser "tolerantes" cuando en realidad estamos sufriendo y minando nuestra salud. Es lamentable que muchas veces terminemos por darnos cuenta y actuar cuando ya el estrés o la depresión han hecho presa en nosotros. Y recordemos que tanto el estrés con sus taquicardias como la depresión con sus deseos de suicidio nos pueden terminar matando de una forma mucho más literal que metafórica.

No dejemos que la ceguera causada por el "azufre adictivo" de relaciones nada sanas o el brillo del "plumaje" de la careta de alguna persona nos hagan perder de vista que estamos consumiendo veneno. Un veneno al que de no aplicarle el antídoto del alejamiento a su debido tiempo, te terminará matando física o espiritualmente, como cualquier veneno en botella.

José Salvador Alvarenga, el náufrago que sobrevivió 13 meses aferrado a Dios y reflexiones sobre los milagros.

Solemos caminar por la vida sin, generalmente, reparar en la presencia de Dios en cada instante de la misma. Ese respiro que nosotros damos a cada segundo sin pensar, de hecho está coincidiendo con el último respiro de muchos otros seres humanos que en esos mismos momentos abandonan la vida terrenal. Pero no lo valoramos y seguimos caminando por las calles sin detenernos un segundo a agradecer en silencio.

La historia del señor Alvarenga, que permaneció alrededor de 13 meses navegando a la deriva en el Océano Pacífico es aleccionadora en este aspecto. Mientras muchos dicen perder la fe en Dios porque el enamorado cristiano los engañó o porque en el colegio parroquial el cura tenía su querida, este hombre descubrió que es en los momentos verdaderamente extremos y en las soledades máximas, donde la misericordia divina y la fuerza que viene de lo Alto se manifiestan de forma más poderosa en la vida, sosteniéndola a pesar del desastre. Y lo hacen discretamente, sin aspavientos, sin cámaras de televisión, sin maná lloviendo del cielo.

Los milagros bíblicos se dieron en la época de formación del antiguo pueblo elegido, que necesitaba de hechos grandes y llamativos debido a su escasa evolución espiritual. Después de la Encarnación de Jesús, supuestamente ya no necesitamos de masivas curaciones milagrosas y hechos extraordinarios para demostrarnos que Dios existe. Un Dios que realiza actos impresionantes es grande, pero uno que realiza sus intenciones sin necesidad de alterar sus propias leyes, demuestra ser Todopoderoso. Y es por esto que ahora, si ocurren milagros, estos son hechos aislados y no masivos. Después de todo la humanidad ya está lo suficientemente desarrollada para darse cuenta que el mayor Milagro es el de la vida misma.

Antes de decir que Dios no actúa debemos entender que hay obras de Dios, obras de la naturaleza y obras de los hombres, realizadas estas últimas por el libre albedrío de cada persona. Las obras de la naturaleza obedecen a las leyes que Dios puso a los fenómenos naturales y en este mundo material e imperfecto, son "aparentemente imperfectas" también: la erupción volcánica que sepultó una vieja ciudad es la misma que una vez que lava y cenizas se enfriaron totalmente, produjo nuevas tierras fértiles para futuros seres humanos. Con respecto a las obras de los hombres, Dios no va a intervenir, por ejemplo, para alimentar a los niños pobres del África subsahariana, porque su condición no deriva de un castigo divino, sino que en el transcurso de la Historia han sido estos pueblos los que siempre han sido esclavizados por europeos y árabes, quienes en su libre albedrío decidieron venderlos, enfermarlos, violarlos y robarles sus recursos. Es cierto que muchas veces se usó la excusa de tal o cual Dios, pero como ya dije, se trataba de una excusa, una justificación para acallar sus conciencias ante la atrocidad de sus actos.

Desde lo más profundo del mar que en este momento veo por la ventana, Alvarenga dejó claro que no es necesario que un ángel baje del cielo a alimentarte cada mañana: tu fe en Dios puede sostenerte hasta en las circunstancias más adversas. Ya le había pasado anteriormente a unos pescadores mexicanos que atravesaron el Pacífico leyendo la Biblia para confortarse. ¿Qué habría pasado si hubieran sido ateos? Probablemente en algún momento no hubieran tenido razones para aferrarse a la vida y, considerándose simples maquinarias biológicas hubieran decidido ponerle fin a su propia máquina. Por eso, independientemente de si Dios existe (algo de lo que estoy convencido) o no, las creencias espirituales pueden salvar vidas y eso, de por sí, es el mayor de los frutos. Y ya sabemos que por los frutos conoceremos si algo es Verdadero o no.

José Salvador Alvarenga refiriéndose a Dios como quien lo sostuvo en estos meses (CNN México).

Mención a los otros pescadores que en 2006 pasaron por similares circunstancias con una Biblia a bordo

Milagro de la Santa Madre de Dios en el pueblo cristiano de Saydnaya (Siria).

Se informó de un milagro de la Santa Theotokos (Madre de Dios, en griego) en uno de los monasterios de Saydnaya. Esta ciudad es uno de los lugares más famosos habitados por cristianos y lugar de peregrinación en la desgarrada Siria. El incidente fue informado por un cristiano sirio que visitó su tierra natal recientemente. La guerra civil ha destruido varias instituciones cristianas y desplazado a miles de familias cristianas en Saydnaya.

El incidente milagroso tuvo lugar el mes pasado cuando un grupo de rebeldes dispararon cohetes hacia uno de los monasterios. Las monjas dentro de los monasterios experimentaron el enorme sonido y vibración como parte de su lanzamiento. Estaban seguras de que el cohete las mataría y dañaría el complejo del monasterio, pero no pasó nada y las monjas se preguntaron por el destino del cohete.

Pocos días después uno de los generales del Ejército Sirio visitó el monasterio para transmitir el saludo de Navidad y Año Nuevo. Durante la conversación, el oficial preguntó si el monasterio experimentó algo inusual recientemente. Las monjas mencionaron el cohete que fue disparado por los rebeldes hacia el monasterio pero no llegó a golpearlas. El oficial se sorprendió al escucharlas y confirmó que incluso vió el cohete disparado hacia el monasterio, pero que junto a algunos otros también vieron algo muy extraño e inusual.  El cohete estaba a punto de llegar al monasterio, cuando de repente una mujer vestida de azul apareció en el cielo y se llevó los cohetes con sus manos, tirándolos a la basura. Esto fue algo maravilloso para todos. El general se preguntó quién sería esa mujer vestida de azul e increíble gracia a su alrededor. Finalmente se dieron cuenta de que no era otra que la Santísima Madre de Dios, la madre de Cristo, nuestro buen Señor y Salvador.


Traducción libre de: http://www.pravoslavie.ru/english/67980.htm

Posdata:

Hace años también estuvo circulando la historia de un musulmán árabe saudí cuya mujer se hallaba imposibilitada de tener hijos y que en un viaje a Siria fueron al Monasterio, realizándose la curación de la mujer al orar frente al ícono. El hombre prometió volver de su país con una gran cantidad de dinero para donarla, pero esto llegó a manos de unos asaltantes que lo asesinaron, descuartizaron y guardaron sus partes en la maletera de un automóvil. La sangre que caía llamó la atención de la Policía, la que al abrir la maletera se encontró con el hombre vivo y en perfecto estado, aunque con marcas de coseduras donde sus miembros habían sido cortados. Los médicos confirmaron que se trataba de costuras recientes y el hombre dijo que quienes habían hecho el milagro de coserlo y resucitarlo habían sido la Virgen y su Hijo. Los asaltantes enloquecieron y fueron llevados a un hospital psiquiátrico. La familia se convirtió al cristianismo.

El agua se seca, mijo.

Anoche hubo gran revuelo en el edificio, porque alguien había causado un aniego en su departamento al dejar un caño abierto mientras se iba a contestar el teléfono. Al parecer el lavatorio estaba obstruido y el agua en lugar de irse de largo empezó a chorrear y en menos de media hora todo el departamento estaba inundado, así como parte del pasadizo.

El chisme y las críticas continuaron varias horas y los comentarios del "cómo se le ocurre" se escuchan hasta estos momentos en el pasadizo.

Pero el agua se seca, y aún más rápido con estos casi 30 grados de temperatura que tenemos la mayor parte del día, además, el señor limpió el trozo del pasadizo que fue afectado por el aniego y este se secó aún más rápido.

El costo extra por el agua lo pagará únicamente ese señor porque el edificio cuenta con medidores de agua por cada departamento.

Y entonces ¿por qué la pelea? ¿por qué el chisme? ¿por qué la crítica? ¿por qué el barullo?

Cuando la conviviente de mi padre, cuyo ejercicio máximo es criticar todo con voz quejumbrosa, mencionaba una y otra vez lo ocurrido, yo, harto, dije lo más obvio, práctico y realista: el agua es agua y se secará. Punto. No habían artefactos ni tomas de corriente cerca al piso que se hubieran visto afectados y estuvieran en riesgo de cortocircuito, por ejemplo. Es decir, cuando la temperatura ambiente logre que el agua se evapore, no habrá pasado nada.

Como en esta ocasión, muchos seres humanos discuten y pelean porque pierden el sentido práctico y la perspectiva del tiempo y de las cosas. Pelean por fallas pasajeras como si fueran a ser eternas. Pelean por descuidos que a ellos mismos les pudieron pasar, como si fueran inmunes al error. Pelean por situaciones que el propio devenir de la Historia borrará, como si fueran inmutables, siendo que si alguna vez no existieron, es muy probable que en un tiempo vuelvan a no existir.

Amigo, amiga, todo es pasajero. No te inmutes por el presente. Por supuesto que no es lo mismo un derrame de petróleo que puede arder que un derrame de agua, pero aún en el primer caso, desesperarse no lleva a nada bueno más que generar conflicto y nublar la mente (es decir, problemas añadidos). Si piensas que puedes actuar para solucionarlo, simplemente actúa. Menos chillidos y más acción, que llorando no se secan los pisos ni se ahogan los incendios.

Las abejas y las moscas.

Buscando solamente lo bueno en los otros.

El anciano Paisios de la Montaña Sagrada (el Monte Athos de Grecia) nos dice que hay dos tipos de personas. Existen las abejas y las moscas. Las abejas son atraídas por las flores y los olores dulces, mientras que las moscas son solo atraídas por la suciedad y el hedor. Pregunto a una abeja ¿dónde hay hedor? y ella me dice "¿qué es el hedor?". Pregunto a una mosca sobre dónde hay olores dulces y ella me responde "¿qué son los olores dulces?". La abeja sabe solamente sobre la dulzura y lo agradable, mientras que la mosca sabe solamente sobre el hedor y la suciedad.

Cuando examinamos nuestra vida debemos decidir si seremos una abeja o una mosca. ¿Juzgar a los demás y ver el hedor y la suciedad? o ¿Ver lo bueno en los otros y ver la suciedad únicamente en nosotros mismos?


Traducción de un texto del Abad Tryphon del Monasterio Cristiano Ortodoxo del Salvador Todo Misericordioso de Vashon (Estados Unidos).